Y cuando te vea disimularé que para mi el tiempo no ha pasado. Que apenas he pensado en tí, que no te he imaginado entre mis sábanas, que no he soñado un futuro para los dos, y que este amor no se ha nutrido de malos consejeros, de celos, de preguntas, de parasiempres.
quiéreme quiéreme quiéreme, que cuando te vuelva a ver me volveré loca perdida.
Busca un rinconcito para cogerme de la mano y tira de mí, contra mi voluntad orgullosa, para acariciar mis mejillas, retirarme el pelo y besarme dulcemente como deberíamos hacer cada día. Mi espalda contra la pared y tu cuerpo sobre el mío , tu antebrazo apollado detrás de mi cabellera y tu otra mano agarrándo mi cintura atrayendola hacia tí.
Recupera el tiempo perdido, llename de caricias, de cariños, alimenta todas mis carencias, abrillanta mis ojos con promesas a cumplir, pule mis inseguridades, revuelve mis entrañas, suspirame al oido por mis pechos, susurrame al sexo, acaricia mi mirada, hablame con tus ojos rasgados, pideme con tus besos, humedeceme con tus palabras, quebrántame con el ruido de los latidos de tu corazón, mirame con tu sombra, protegeme con tus manos, prometeme con las yemas de tus dedos, respirame el cabello, fumate la suavidad de mi piel, sonríe a lo sonrosado de mi cuerpo, lame cada duda que me brota, marchita cada minuto de celos, y llamame para quererte toda la vida porque lo necesitas y no puedes vivir sin mi.
A cambio calmaré tu sed, tiranizaré mi pasado. Yo te bajo la luna para acunar a nuestros niños, que quiero que tengan tu pelo negro, tus ojos rasgados, tus palabras dulces y mis ganas de amarte, que educaremos con lo salado de tu piel y lo dulce de mi locura por curar tus heridas.
Envejeceremos con la fuerza del reino de Aragón y la sangre del de Navarra y en Alandalus daremos cobijo a lo sentío de nuestro pesar.
Olvidaremos todas las penas y regaremos nuestra felicidad con sueños de primavera en las frías mañanas de enero, derretiremos la sensatez y arderemos en los infiernos que despidan nuestros cuerpos al amarnos cada día, cada noche, cada hora.
Lucharemos por sonreirles cada día a nuestros hijos y a nuestras vidas, sin olvidar de dónde venimos y a dónde vamos hasta perder la nocion del tiempo y el espacio para otra vez amarnos sin cesar hasta que sólo seamos un alma en la unión de dos cuerpos.
Recorreremos paraisos perdidos en nuestras mentes, usmearemos los mares de la soledad y abriremos los caminos que llevan al placer, enlujubrados con lecciones que nunca deberían haber sido enseñadas y pasiones nunca recordadas por las yagas que levantarán siendo evocadas.
Los ángeles nos envidiaran con la inocencia de una hoguera avivada cuando sople el diablo, y nos reencontraremos en el mas allá en una dimensión hecha para nuestra eternidad.
me he vuelto chalá, pero por tí.
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